Morir de éxito

Por el 1 Agosto, 2017

Los problemas en la relación turismo y ciudadanía aparecen en los medios cada vez más y con mayor frecuencia y, en mi opinión, tenderá a aparecer más en el futuro inmediato.

Las noticias, en este caso provenientes de Valencia, vuelven a encender las luces de alarma en torno al problema de la turistificación de los destinos turísticos. Una noticia del lunes 24 de julio, destacaba una protesta vecinal por el desarrollo de “despedidas de solteros” en la vía pública acompañados de bandas de música. Parece ser que este es uno de los “últimos productos turísticos” ofrecidos por algún operador en esta ciudad. Por otro lado, en la misma Valencia, está prevista para el 30 de julio una manifestación por la proliferación de los apartamentos turísticos en los barrios de El Carmen, Velluters y Mercat y no son las primeras que han sucedido en esta misma ciudad.

El caso de la ciudad de Barcelona

La música suena, porque no es nueva. Ya no son problemas emergentes y/o limitados a ciertos destinos, parece que se generalizan y son similares en sus efectos: “Saloufest”, Granada, Madrid, … Quizás el destino donde es más patente, en este momento, este conflicto entre turismo y ciudadanía y donde más fácil es observar el problema asociado de la gentrificación urbana, sea la ciudad de Barcelona.

Ya tras las últimas elecciones municipales celebradas en 2015 en Barcelona, según una encuesta poselectoral realizada por el Ayuntamiento, el turismo se había convertido en la tercera causa de preocupación de los barceloneses, por encima incluso de los problemas económicos en general.

El pasado 5 de octubre de 2016, en el programa de la cadena autonómica catalana TV3, 8 al Día, se entrevistaba a Ricard Santumà (Dean of the School of Tourism and Hospitality Management Sant Ignasi – Ramon Llull University. Día 5/10/2016. 21:00h. Título: Quin Model Turistic Volem?).

Durante esta entrevista se confirmaba que en ese momento la problemática concreta del paro y de las condiciones de trabajo encabezaban la lista de problemas más graves, seguidas por el turismo tras lo que se ubicaba el tráfico de vehículos y la inseguridad. Lo cual reflejaba que el problema iba en aumento, ya que pasaba de la tercera a la segunda posición.

El 58% de los propios turistas se quejan del exceso de turismo

Dos aspectos de la mencionada entrevista llamaban poderosamente la atención. El primero era que el 58% de los propios turistas se quejaban del exceso de turismo. Deviene, por tanto, en una nueva variable que aumenta el nivel de conflicto (o que se convierte “en probable vía de solución”, según se mire) donde la turistificación ya no es un problema que se circunscribe al residente, sino que incide también en una mayoría de los visitantes de la ciudad.

El segundo aspecto destacable de la mencionada entrevista, era el referido a la falta de un debate más intenso, profundo y serio sobre el modelo de turismo que se desea y que evite esos efectos. Una de las principales barreras que surgen en el crecimiento del turismo en cualquier destino, tiene que ver con el grado de concienciación del propio destino y sus residentes, es decir si el turismo es visto realmente como una necesidad o como algo complementario y si se entienden bien las repercusiones y las posibles líneas se actuación tanto en un caso como en el otro.

La gestión del destino implicará desarrollar la capacidad de que esa sociedad pueda o no vivir del turismo y que también decida si quiere o no vivir de éste y en qué medida. Ahora bien, en España este planteamiento se debe realizar en muchos casos sobre una realidad ya existente, que llegado el caso se debería modificar profundamente. Como consecuencia de la actividad turística se han generado impactos negativos y que en muchos casos no tienen o es muy difícil, una vuelta atrás. Éstos, inciden directamente en el día a día de la población local y por ende en el bienestar de ésta y la calidad de los recursos y atractivos que tenga la zona.

La “sostenibilidad del turismo” se refiere a un “objetivo” al que deben tender todas las partes interesadas donde hay que incluir, necesariamente a la sociedad civil, como receptora tanto de los beneficios como de los perjuicios.

En el contexto de la entrevista, el entrevistador argumentaba que una vía que podría contentar a todas las partes interesadas, pasaría por apostar por un modelo basado en un turismo de calidad (resumido en menos visitantes y más ingresos).

Solución a largo plazo

Uno de los problemas, de esta solución, es que no es viable “de un día para otro”, quiere un tiempo para su consolidación que no sería corto. Estos modelos basados en el turismo de calidad pueden requerir (de hecho lo requieren) reformulaciones importantes en las estrategias de mercados y productos (y por tanto en sus planificaciones operativas y plazos temporales en los que muestren su eficacia).

El Sr. Santumá reconocía que en el caso de Barcelona se está trabajando en el problema, pero que todavía no se habían encontrado las teclas adecuadas, lo que es fácil de entender porque es una problemática muy compleja (aquí solo hemos planteado la punta del iceberg), pero si recordamos que en su opinión falta debate en profundidad y acuerdos sobre el modelo de turismo que se desea y que evite esos efectos, la situación se torna más preocupante.

En cualquier caso, lo que si podemos afirmar es que la “sintonía” debe ser perfecta entre los diversos implicados. Las decisiones unilaterales aun generando algún resultado que minimice el problema de la turificación en el corto plazo, pueden llegar a generar nuevas consecuencias negativas y/o nuevos conflictos, ahora y aún imprevisibles, en el medio y largo plazo que retrasen aún más el necesario replanteamiento y consenso del modelo de desarrollo.

Urge encontrar las teclas y hacer sonar la música de los “nuevos modelos consensuados” lo más rápido posible. La opción inevitable, si llegamos tarde, es “morir de éxito”.

Fco. Javier Puig (Consultor senior de Turismo en CEGOS)

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