¿La industria turística vende sueños?

Por el 10 diciembre, 2010

Tenemos claro ya que en turismo hemos de vender experiencias. Ya no sirve unicamente con promocionar un destino en base a sus playas, su ocio nocturno, la oferta comercial y cultural.

Tenemos claro ya que en turismo hemos de vender experiencias. Ya no sirve unicamente con promocionar un destino en base a sus playas, su ocio nocturno, la oferta comercial y cultural. Ahora, además de todo ello, hemos de garantizar que los visitantes a nuestros destinos sentirán emociones nuevas, que vivirán experiencias únicas que querrán compartir con sus amigos, familiares y amigos de Facebook. Pero, ¿realmente lo estamos logrando?

No podemos olvidar algunas experiencias muy atractivas y generadas por pequeños empresarios de alojamiento, como el fin de semana detectivesco en El Molino de Tresgrandas de Llanes. Iniciativas como estas son un buen ejemplo de cómo, con los recursos más cercanos e imaginación se puede ser diferente, relevante y además monetizar. Pasemos definitivamente de la mera combinación de recursos y oferta turística, y su lanzamiento al mercado bajo un precio a la combinación de esos elementos bajo un prisma experiencial, de forma que cada destino sea diferente y, a la vez, complementario al resto de destinos de su entorno:

¿La industria turística vende sueños?

En todo caso creo que todavía queda mucho camino por recorrer, y aquí hemos de aprender de las empresas de “gran consumo”, que llevan años vinculando sus productos – en la mayoría de los casos mucho menos atractivos que un fin de semana en la playa o en la montaña – a experiencias vitales, a emociones sin igual, a vivencias memorables. Y aquí quería traer a colación un ejemplo reciente que es el que me ha motivado a escribir este post.

Suchard tiene en marcha en estos momentos una campaña en Facebook, seguramente bastante económica, que está logrando elevar aún más si cabe el engagement de sus clientes y awareness de marca. Además de un adictivo widget llamado “Suchard Hero”, se propone la posibilidad de conseguir un almohadón bordado con nuestros sueños. De esta manera se logra elevar a una simple tableta de turrón de chocolate a la categoría de memorable, de experiencia perdurable en nuestras mentes, proyectando sobre ella nuestros sueños y, por extensión sobre la marca Suchard y su gama de productos.

Traspasemos también nosotros la barrera de lo tópico y adentrémonos en el terreno de lo mítico, surreal o misterioso con el fin de que nuestros destinos sean más relevantes y reconocibles.

Viajar es soñar

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jcm Desde 7 años

Hola David,
Permíteme felicitarte por el post. Creo que tienes mucha razón. No basta con vender un destino, verdaderamente importante es la venta de experiencias y tienes razón que en los productos de gran consumo esto lo tienen muy claro. ¿Por qué en nuestro sector no está tan claro? ¿Tu como experto crees que los turistas tienen muy determinado el producto que se relaciona con la marca España y que ésta está muy alejada de los nuevos productos experienciales?

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Francisco García Gabarra Desde 7 años

Desde hace mucho tiempo los americanos ya apelaban a las emociones con su “fantasy marketing” aplicado al turismo. Eso funciona bien siempre que la experiencia turística sea satisfactoria en relación con las promesas promocionales. Si no es así, la decepción traería consecuencias negativas para los destinos y las empresas que los promueven en el mercado turístico.

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